Artemis II bate el récord de distancia del Apolo 13: humanos viajan más lejos de la Tierra que nunca
HOUSTON (AP) — Con la Luna ahora llenando sus ventanas, los astronautas de la misión Artemis II iniciaron el lunes su sobrevuelo lunar, contemplando vistas magníficas de la cara oculta nunca antes presenciadas a simple vista al tiempo que establecían un nuevo récord de distancia para la humanidad.
El sobrevuelo de seis horas es el punto culminante del primer regreso de la NASA a la Luna desde la era Apolo con tres estadounidenses y un canadiense — un paso más en el camino para caminar sobre el polo sur lunar en apenas dos años.
Un premio —y el derecho a presumir— llegaron primero para Artemis II.

A menos de una hora de iniciar el sobrevuelo y las intensas observaciones lunares, los cuatro astronautas superaron el récord de distancia de 400,171 kilómetros (248,655 millas) establecido por el Apolo 13 en abril de 1970.
Siguieron adelante, alejándose cada vez más de la Tierra a toda velocidad. Antes que todo terminara, el Control de Misión esperaba que Artemis II superara el viejo récord por más de 6,600 kilómetros (4,100 millas).
“Me está volando la cabeza lo que se puede ver a simple vista desde la Luna ahora mismo. Es simplemente increíble”, transmitió por radio el astronauta canadiense Jeremy Hansen antes del sobrevuelo. Retó a “esta generación y la siguiente a asegurarse de que este récord no dure mucho”.

Momentos después de romper el récord del Apolo 13, los astronautas pidieron permiso para nombrar dos nuevos cráteres lunares ya observados. Propusieron Integrity, el nombre de su cápsula, y Carroll en honor a la esposa del comandante Reid Wiseman, quien murió de cáncer en 2020. Wiseman lloró cuando Hansen hacía la solicitud al Control de Misión, y los cuatro astronautas se abrazaron entre lágrimas.
“Una vista tan majestuosa aquí afuera”, transmitió por radio Wiseman una vez que recuperó la compostura y comenzó a tomar fotos. Los astronautas informaron que lograron capturar la Luna y la Tierra en la misma toma, y ofrecieron un comentario continuo a los científicos de regreso en Houston sobre lo que estaban viendo.
Los astronautas despertaron con la voz del comandante del Apolo 13, Jim Lovell, quien grabó el mensaje apenas dos meses antes de su muerte el pasado agosto. “Bienvenidos a mi viejo vecindario”, dijo Lovell, quien también voló en el Apolo 8, la primera visita lunar de la humanidad. “Es un día histórico y sé lo ocupados que estarán, pero no olviden disfrutar la vista”.
Llevaron con ellos el parche de seda del Apolo 8 que acompañó a Lovell a la Luna, y lo mostraron cuando se acercaba el crucial sobrevuelo. “Es realmente un honor tener eso a bordo con nosotros”, dijo Wiseman. “Vamos a tener un gran día”.
Artemis II está utilizando la misma maniobra que realizó el Apolo 13 después que la explosión de un tanque de oxígeno en la nave diera pie al “Houston, tenemos un problema” y acabara con cualquier esperanza de un alunizaje.
Conocida como una trayectoria lunar de retorno libre, esta ruta sin paradas para aterrizar aprovecha la gravedad de la Tierra y la Luna, lo que reduce la necesidad de combustible. Es una figura celeste en forma de ocho que pondrá a los astronautas en rumbo de regreso a casa una vez que emerjan de detrás de la Luna el lunes por la noche.
Wiseman, Hansen, el piloto Victor Glover y Christina Koch estaban en camino de pasar a apenas 6.550 kilómetros (4.070 millas) de la Luna, al tiempo que su cápsula Orion pasa a toda velocidad, hace un giro en U y luego se dirige de vuelta hacia la Tierra. Tardarán cuatro días en regresar, y un amerizaje en el Pacífico concluirá su vuelo de prueba el viernes.
Su velocidad prevista en el punto de mayor acercamiento a la Luna: 5.052 km/h (3.139 mph).
Wiseman y su tripulación pasaron años estudiando la geografía lunar para prepararse para el gran acontecimiento, y durante las últimas semanas añadieron eclipses solares a su repertorio. Al despegar el miércoles pasado, se aseguraron un eclipse solar total desde su punto de observación detrás de la Luna, cortesía del cosmos.
En lo más alto de su lista de objetivos científicos: la cuenca Orientale, una extensa cuenca de impacto con tres anillos concéntricos, cuyo anillo exterior se extiende a lo largo de casi 950 kilómetros (600 millas).
Otros objetivos turísticos: los sitios de alunizaje de Apolo 12 y 14 de 1969 y 1971, respectivamente, así como los bordes de la región del polo sur, el lugar preferido para futuros aterrizajes. Más lejos, Mercurio, Venus, Marte y Saturno —sin olvidar la Tierra— serán visibles.
Su mentora lunar, la geóloga de la NASA Kelsey Young, espera miles de fotos.
“La gente de todo el mundo se conecta con la Luna. Esto es algo que cada persona en este planeta puede entender y con lo que puede conectar”, dijo la víspera del sobrevuelo, ataviada con pendientes de eclipse.
Artemis II es el primer lanzamiento lunar tripulado de la NASA desde el Apolo 17 en 1972. Prepara el terreno para Artemis III el próximo año, en el que otra tripulación de Orion practicará el acoplamiento con módulos de alunizaje en órbita alrededor de la Tierra. El alunizaje culminante de dos astronautas cerca del polo sur lunar seguirá en Artemis IV en 2028.
Aunque Artemis II puede estar siguiendo la ruta del Apolo 13, recuerda más al Apolo 8 y a los primeros visitantes lunares de la humanidad, que orbitaron la Luna en la Nochebuena de 1968 y leyeron del Libro del Génesis.
Glover dijo que volar a la Luna durante el periodo cristiano de Semana Santa le hizo sentir “la belleza de la creación”. La Tierra, afirmó el fin de semana, es un oasis en medio de “un montón de nada, esto que llamamos el universo”, donde la humanidad existe como una sola.
“Esta es una oportunidad para que recordemos dónde estamos, quiénes somos, y que somos lo mismo y que tenemos que salir adelante juntos”, dijo Glover mientras entrelazaba las manos con sus compañeros de tripulación.
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